¿Vendemos convenciendo? ¿vencemos y no convencemos?
Según la RAE, persuadir es inducir, mover u obligar a
alguien a creer algo o a hacer algo. Por lo tanto,
persuadir
puede ser inducir convenciendo o, todo lo contrario, obligar, mover
sin razones, cosa que en nuestra economía, resulta exitoso en muy breve plazo.
Cada día sabemos más de cómo, dónde y cuándo colocar nuestro
mensaje a la vista del público. El quid de la cuestión queda entonces en el
qué.
Como
David Ogilvy dijo:
Qué dices en publicidad es más
importante que cómo lo dices.
Desarrollar cualquier material de marketing basado en un
relato persuasivo requiere partir de una base correcta:
Conocimiento profundo del producto y de la audiencia
Auto-convencimiento. Saber que sí funciona lo
que vendemos
Pensar en el beneficio mutuo. Crear un
escenario que propicie el “win-win”
Algunas de las características de una narración convincente
son:
#1 Coherencia.
Razones lógicas, premisas
comprensibles, y mensajes que mantengan
siempre una misma línea básica dan al
público motivos para aceptar tus propuestas.
#2 Afinidad con el público.
Expresar los puntos en común que comparte la empresa
con la audiencia incrementa las posibilidades de convencer, demuestra que
nuestro público importa, le conocemos y nos preocupamos, no solo vender el
producto, sino de aportar lo que necesitan.
#3 Destacar el beneficio, conociendo los puntos débiles o
mejorables. Dotarse con un argumentario que, sin negar las debilidades,
contrarreste las objeciones.
#4 Evocar la emoción.
La emoción es el motivo que convence, mueve y decide,
como han demostrado estudios sobre la toma de decisiones en el cerebro. Sugerir
seguridad, comodidad o alegría apela a nuestro cerebro más primitivo que es el
responsable final de la decisión.
#5 Reconocimiento por parte de una autoridad.
Las opiniones de personas de prestigio, expertos, o alguien
de quién se sabe que recomienda con buen criterio respalda y promueve la
marca.
#6 Sentimientos de pertenencia al grupo.
Como animales gregarios, nos encanta sentirnos parte de un
grupo y reconocidos como integrantes de este, bien sea, por sentir que otros
comparten la experiencia, bien sea, porque el ser cliente de
determinadas marcas nos aporta un halo de exclusividad al ser parte de
un grupo limitado.